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today13 de mayo de 2026
El Automóvil Club Boliviano advierte que el país pierde cada año alrededor del 3% de su economía por siniestros viales y plantea construir una metodología nacional para medir con precisión el daño económico.
Bolivia necesita con urgencia construir un índice nacional que permita medir cuánto impactan los accidentes de tránsito en el Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esa es la advertencia del gerente del Automóvil Club Boliviano, Cristian Zambrana, quien considera que el país continúa enfrentando la seguridad vial únicamente como un problema de tránsito, cuando en realidad se trata también de una crisis económica y de salud pública.
“La OMS estima que los accidentes cuestan el 3% del PIB, pero en Bolivia ese número es una estimación internacional. No sabemos con precisión cuánto gastamos en hospitales, cuánta productividad perdemos, cuántas familias caen en pobreza”, afirmó Zambrana.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, las colisiones de tránsito generan pérdidas equivalentes al 3% del PIB en la mayoría de los países. En el caso boliviano, tomando como referencia una economía cercana a los 40.000 millones de dólares, el impacto podría superar los 1.200 millones de dólares anuales.
Para Zambrana, el principal problema es que el país aún no cuenta con una metodología propia que permita cuantificar con exactitud ese daño económico. “Sin ese índice no podemos medir el problema, y sin medirlo no podemos gestionarlo. La movilidad segura debe ser reconocida como condición indispensable para el desarrollo económico”, sostuvo.
Una crisis que afecta al desarrollo
La OMS señala que cada año mueren en el mundo aproximadamente 1,19 millones de personas por accidentes de tránsito y entre 20 y 50 millones sufren lesiones, muchas de ellas incapacitantes. Además, los traumatismos viales son la principal causa de muerte entre jóvenes de 5 a 29 años.
El organismo internacional advierte que las pérdidas económicas no solo provienen de la atención médica, sino también de la caída en productividad de las personas fallecidas o discapacitadas, así como del tiempo y recursos que las familias deben destinar al cuidado de las víctimas.
En ese contexto, Zambrana considera que en Bolivia todavía no existe conciencia ciudadana sobre el impacto económico de los siniestros viales.
“La gente ve el accidente como una tragedia individual, pero no como una hemorragia económica colectiva. Cada accidente evitable es una escuela o un hospital que el país deja de construir”, afirmó.
Lo que plantea la ONU y la OMS
La necesidad de medir y reducir el impacto económico de los accidentes de tránsito forma parte de los compromisos internacionales asumidos por los países miembros de Naciones Unidas.
A través de la resolución A/RES/74/299, la Asamblea General de la ONU estableció la meta de reducir a la mitad las muertes y lesiones causadas por el tránsito hasta 2030. La OMS, como organismo líder en seguridad vial dentro del sistema de Naciones Unidas, impulsa el llamado “enfoque de sistema seguro”, que plantea políticas integrales de prevención, control de velocidad, infraestructura segura, vehículos más seguros y fortalecimiento del cumplimiento de las normas.
El organismo también recomienda a los gobiernos trabajar de manera multisectorial, involucrando áreas de transporte, salud, educación, policía, sector privado y sociedad civil.
Una metodología nacional
Desde el ACB consideran que Bolivia debe avanzar hacia una mesa técnica nacional integrada por el Instituto Nacional de Estadística, los ministerios de Salud y Economía, universidades y especialistas en seguridad vial.
“Alguien tiene que empezar a contar la historia completa”, afirmó Zambrana, quien además planteó que el Automóvil Club Boliviano puede asumir un rol articulador gracias a su experiencia institucional y su vínculo con metodologías internacionales de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
El ejecutivo también sostuvo que invertir en seguridad vial debe ser entendido como una inversión directa en crecimiento económico.
“Cada boliviano que muere o queda discapacitado deja de producir. Perdemos fuerza laboral, talento y productividad. Invertir en prevención tiene retorno económico”, explicó.
Entre las metas que el ACB plantea hacia 2030 están la construcción y publicación de un índice nacional antes de 2027, la reducción del costo económico de los accidentes del 3% al 2% del PIB y la disminución de la mortalidad vial en un 50%.
Para Zambrana, el desafío central es transformar la seguridad vial en una verdadera política de Estado. “Si Bolivia quiere crecer, necesita empezar por proteger a su gente y medir cuánto le cuesta no hacerlo”, concluyó.
Escrito por Andrés Mamani
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